Necesidad de impulsar estrategias de prevención del embarazo adolescente

Desde el 2015, NDI promueve la iniciativa Mujeres de Liderazgo, que busca promover y reivindicar el liderazgo de las mujeres nicaragüenses en el ámbito público con el apoyo de un Consejo Consultivo integrado por mujeres y hombres líderes de distintos sectores.

Desde esta iniciativa, se ha identificado que el embarazo adolescente es un enorme obstáculo para que las mujeres nicaragüenses se integren de forma plena a la esfera pública. El embarazo adolescente es un grave problema y es penoso que Nicaragua ocupe el primer lugar en embarazo adolescente en América Latina y el Segundo en el mundo. En este contexto, Mujeres de Liderazgo promueve la campaña “Lo Que Debe Ser Penoso”, que contempla acciones educativas en redes sociales y espacios de reflexión con organizaciones de la sociedad civil y empresa privada, entre otros.

El 20 de octubre en Managua, se invitaron a varios representantes del sector privado y otros sectores claves, a la presentación de los resultados de los estudios elaborados por Funides y Profamilia.

Los embarazos en adolescentes en Nicaragua, estimados en 35,000 cada año, dejan al país unos US$12 millones en pérdidas anualmente. 

El estudio de Funides, presentado en el marco de la campaña “Lo que debe ser penoso”, indica que el porcentaje de mujeres de 20 a 64 años de edad que no trabajan y fueron madres por primera vez en la adolescencia es de 3 puntos porcentuales mayor en comparación con aquellas que fueron madres por primera vez después de la adolescencia. Esta mayor inactividad de las mujeres que fueron madres desde la adolescencia —destaca el estudio— hizo que el país dejara de percibir alrededor de US$46.1 millones en 2012 (0.4% del PIB).

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Costos en salud

Por otra parte, el estudio revela que 8 de cada 10 consultas prenatales y partos se dan en centros de salud públicos, mientras que 1 de cada 10 se realiza en clínicas previsionales afiliadas al INSS. Funides también descubrió que de las embarazadas que asisten a establecimientos públicos de salud, 9 de cada 10 no pagan por los controles prenatales, 4 de cada 10 no pagan por vitaminas, medicinas y exámenes o pruebas, mientras que 3 de cada 10 no pagan por los gastos relativos al parto. Por eso Funides calcula que el gasto total de atención médica a adolescentes embarazadas el año pasado fue de US$5.1 millones. Del total anterior US$3.3 millones son cubiertos por el sector público, medio millón por la seguridad social y US$1.8 millones lo cubren las mujeres y sus familias. En el estudio se detalla que cada mujer que cubre algún costo durante la atención de su embarazo paga US$114 en establecimientos de salud públicos, US$236 en clínicas previsionales y US$718 en centros privados.

Invertir en prevención

Ligia Altamirano, miembro de ProFamilia, indicó que “en el país existen muchísimas normativas en materia de atención a embarazadas adolescentes; sin embargo, lo que en realidad se necesita es trabajar en la prevención y ya hemos visto el porqué”. En ese sentido, dijo que en Nicaragua es necesaria la creación de una ley especial para la prevención del embarazo en la adolescencia. Asimismo, solicitó incluir el embarazo adolescente dentro del Plan Nacional de Desarrollo Humano como “un serio obstáculo para el desarrollo personal familiar y comunitario, y catalogar su reducción con un refuerzo a la estrategia sostenida de reducción de la pobreza.

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